La vida ya cambió en templo adonde acudirá el papa Francisco

Allí llegan y salen devotos, en autos o a pie, desde niños hasta personas de la tercera edad.

El santuario del Señor de la Divina Misericordia, al que se accede por una puerta ubicada en el carril de retorno del km 26 de la vía a la costa y está en una loma, rodeado de un frondoso bosque, ha sido elegido por el papa Francisco como el lugar del encuentro con su rebaño, los fieles, en su visita a Guayaquil el próximo 6 de julio.

La semana pasada, el lugar fue centro de noticia mundial cuando el Gobierno declaró que no garantizaría la seguridad de un millón 200 mil personas que llegarían allí para su cita con su santidad, aunque una comunicación de la Cancillería al Vaticano habría señalado la cifra de dos millones.

El aforo ideal lo determinará el mismo Gobierno esta semana, pero el papa estará allí y la vida diaria del santuario ya ha cambiado radicalmente.

Ahora es el centro de visitas cotidianas, ya no solo el domingo como sucedía antes. Los católicos llegan entre semana, como lo ratifica el padre Carlos Mena, rector del templo, quien refirió que este no es una parroquia eclesial a la que acuden feligreses frecuentes, no solo de Guayaquil sino de Manabí, Los Ríos, El Oro y otras provincias, y hasta del exterior.
Las misas dominicales en el templo, con capacidad para dos mil personas y que fue inaugurado hace unos dos años, se llenan. Pero el papa Francisco llegará a los campos de la parte posterior, ya desbrozados por maquinaria del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP).

¿Por qué Francisco eligió este lugar? “Lo ha manifestado como un don para toda la Iglesia porque estamos a las puertas del inicio del Año Jubilar de la Misericordia, en diciembre”, respondió el sacerdote.

Agregó que este es un lugar de acogida. “(El pontífice) quiso venir acá para el encuentro pastoral. Ha visto a este como un lugar especial para encontrarse con su rebaño”.

Los fieles acuden fervorosos en estos días a este lugar. Lo ratificó Kléver Eduardo Herrera Chávez, uno de los cuatro trabajadores del santuario, y lo reiteró Ángela, guayaquileña que vive en Estados Unidos desde hace dos décadas y que ha llegado para conocer el templo.

Sobre la seguridad, el padre Mena dijo haber estado como anfitrión en las reuniones preparatorias con diversos organismos del Estado.

“Toda esa logística se ha puesto en camino, con los mapas, las ubicaciones de personas. Se tiene previsto cuánta gente va aquí; aquí va (personal de) salud, aquí seguridad, el ancho de las puertas, el tema de la vialidad. Esos puntos ya están en el plan”, comentó Mena.

Cortesía El Universo