Un nuevo caso de corrupción salpica a la FIFA

IMPLICADOS

Un terremoto sacudió los cimientos de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) este miércoles con la detención en Zúrich, a petición de las autoridades estadounidenses, de 7 responsables sospechosos de corrupción, a dos días de la elección para la presidencia, donde Joseph Blatter buscará su quinto mandato.

Según las autoridades suizas, entre los aprehendidos constan 5 latinoamericanos y 2 británicos, originarios de Islas Caimán, sospechosos de haber aceptado sobornos de varios millones de dólares desde los años noventa hasta ahora.

Las detenciones se produjeron en un lujoso hotel de la ciudad suiza.

Los siete implicados son Jeffrey Webb (Gran Bretaña), vicepresidente de la FIFA y presidente de la Concacaf, Eduardo Li (Costa Rica), miembro de los comités ejecutivos de la FIFA y de la Concacaf, Julio Rocha (Nicaragua), encargado del desarrollo en la FIFA, Costas Takkas (Gran Bretaña), adjunto al gabinete del presidente de la Concacaf, Eugenio Figueredo (Uruguay), actual vicepresidente de la FIFA, Rafael Esquivel (Venezuela), miembro ejecutivo de la Conmebol, y José María Marín (Brasil), miembro del comité de organización de la FIFA para los Juegos Olímpicos.

El Departamento de Justicia imputó por corrupción a 9 miembros de la FIFA y 5 ejecutivos de marketing deportivo, por hechos ocurridos en los 24 últimos años, anunció el ministerio estadounidense este miércoles.

Según el diario The New York Times, que publicó las primeras informaciones, uno de los imputados sería el paraguayo Nicolás Leoz, expresidente de la Conmebol.

Por otra parte, la sede de la Confederación de la Concacaf, situada en Miami, fue registrada en el marco de este proceso, precisó el Departamento de Justicia.

Al mismo tiempo, la Fiscalía suiza se incautó de documentos electrónicos en la sede de la FIFA en Zúrich en una investigación penal por sospechas de “blanqueo de dinero y gestión desleal” en relación con la atribución de los Mundiales de fútbol de 2018 y 2022.

“Los enriquecimientos ilegítimos se habrían realizado al menos en parte en Suiza”, precisó el ministerio de Justicia.

“Representantes de medios deportivos y de firmas de márketing deportivo estarían implicados en pagos a altos funcionarios de organizaciones futbolísticas (delegados de la FIFA y otras personas pertenecientes a organizaciones afiliadas a la FIFA) a cambio de derechos de difusión y derechos de márketing de competiciones organizadas en Estados Unidos y Sudamérica”, explicó el Ministerio, que dijo actuar por pedido de la fiscalía del distrito este de Nueva York.

“Según el pedido de arresto norteamericano, el acuerdo relativo a estos actos habría sido concluido en Estados Unidos, donde también tuvieron lugar los preparativos. Los pagos habrían transitado por bancos norteamericanos”, añade el comunicado suizo.

Los sospechosos detenidos son objeto de una demanda de extradición estadounidense y serán interrogados por la policía de Zúrich.

Quienes acepten ser extraditados a Estados Unidos lo serán según un procedimiento simplificado. En el caso de los que se opongan, Washington tendrá un plazo de 40 días para hacer un pedido formal de extradición.

La FIFA es la “parte perjudicada”

“La FIFA es la parte dañada en todo esto. Estamos cooperando, facilitamos información y lo hacemos en nuestro propio interés”, dijo el portavoz de la Federación, Walter Di Gregorio, en una conferencia de prensa en la sede central del organismo en la ciudad suiza.

“Esto es bueno para la FIFA, para su reputación y para la limpieza. No es un día bonito, pero también es un buen día, las cosas avanzan y queremos tener respuestas”, señaló.

De Gregorio indicó no estar en disposición de confirmar el nombre de los detenidos, pero insistió en que ni el presidente Blatter ni su secretario general Jérôme Valcke están implicados en el caso.

Pese al escándalo, los responsables de la Federación no vieron motivos para aplazar el 65º Congreso, que se celebra en Zúrich el jueves y el viernes, día en el que además está prevista la elección presidencial entre el suizo Joseph Blatter, actual presidente, y el príncipe jordano Ali Bin Al Hussein. Todo sigue por lo tanto según lo programado.

La FIFA insistió en su disposición a colaborar con las autoridades y subrayó la importancia de colaborar con la justicia: “Necesitamos a la justicia, no se puede investigar como lo hace la justicia”, apuntó Di Gregorio.

También aseveró que la FIFA no tenía conocimiento de la operación y que se vio sorprendida por las informaciones.

Rusia y Catar, confirmados

La FIFA señaló que el escándalo tampoco pone en duda las sedes de los Mundiales de 2018 (Rusia) y de 2022 (Catar), cuyos procesos han estado salpicados en el pasado de acusaciones de corrupción.

“No”, respondió rotundamente Di Gregorio cuando se le preguntó si se iba a reabrir la cuestión de las próximas sedes mundialistas.

“¿Qué esperan que les digamos? Los Mundiales se jugarán en Rusia y en Catar”, señaló, recordando que el presidente Joseph Blatter ya ha confirmado en varias ocasiones que es un asunto cerrado.

Di Gregorio también confirmó que el escándalo del miércoles no afecta a la cuestión de la publicación del ‘informe Garcia’, el resultado de la investigación sobre si hubo corrupción en el proceso de atribución de sedes de los dos próximos Mundiales.