Casas del estero Salado están hundiéndose

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En el interior de la casa de Fresia Macías, en la intersección de las calles 18 y Colón, suburbio de Guayaquil, el piso de tablas está inclinado. Su casa es una de las que está construida en las riberas del estero Salado.

Ella siente temor de que la estructura de su inmueble ceda y caiga, con sus 7 habitantes, en el agua. Fresia tiene 25 años en el lugar. Su anhelo es que las autoridades municipales la ayuden a reconstruir la vivienda en el mismo sitio. “Queremos hallar una solución”, expresa.

Actualmente, en su morada, de construcción mixta, es un riesgo asomarse al balcón desde donde se puede contemplar el brazo de mar. “No vaya para allá, se puede caer”, advierte nerviosa.

Precisamente, ayer un equipo de la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR), acudió al barrio para obtener datos sobre la situación de las familias y conocer el estado de las construcciones. En el lugar les consultaron a los habitantes sobre los servicios básicos con los que cuentan.

Sara Lindao, moradora de otra de las casas en peligro, expresa que ella está dispuesta a salir de ese sitio, si las autoridades estatales la ayudan.

Ella y su esposo pagan los servicios básicos de los que disponen. El piso de su construcción es de tierra.
La residente cuenta que en febrero de este año el suelo comenzó a desmoronarse. “Nos estamos hundiendo”, dijo asustada.

El mencionado sector es uno de los que todos los años se inunda con los aguajes. A pesar de contar con alcantarillado, este no es suficiente para evacuar el líquido.

En anteriores oportunidades, el alcalde Jaime Nebot Saadi culpó de este problema a la sedimentación y a la falta de dragado de los ríos.

Por su parte, la vecina Rosa Orrala comenta que la infraestructura de su casa también está inclinada. Ella atribuye el inconveniente a la edificación de un muro junto a su inmueble. “Fue mal construido y afectó a las demás viviendas”.

A diferencia de otros moradores, Rosa no desea mudarse. Su deseo es quedarse en el barrio, pero que las autoridades locales la ayuden a reconstruir en el mismo lugar.

Recuerda que personal del Municipio de Guayaquil, en anteriores ocasiones, ya ha acudido a realizar censos. “Hacen preguntas y luego desaparecen hasta que se publica algo en la prensa”, se queja.

Al momento se desconoce el número exacto de casas afectadas. Sin embargo, ya se observan paredes resquebrajadas

Vía El Telégrafo